El plazo de 60 días que Estados Unidos e Irán se dieron para cerrar un acuerdo final venció el lunes 17 de agosto sin acuerdo y sin prórroga. Donald Trump respondió el mismo día, en una entrevista con Fox News: exigió que Irán "levante la bandera blanca de la rendición" y repitió la amenaza de declarar el Estrecho de Ormuz territorio estadounidense si Omán se interpone en su reapertura, según reportó Al Jazeera.
Sin apuro, sin cronograma
Trump dijo no tener "cronograma" ni "apuro" para terminar el conflicto, la misma amenaza sobre Ormuz que ya había lanzado un día antes del vencimiento. La cadena de presión se sostiene sobre esa falta de plazo: quien no necesita apurarse conserva la ventaja de la fuerza mientras el otro lado paga los costos de la espera.
Irán responde que la violación fue primero
El vocero de la cancillería iraní, Esmaeil Baqaei, afirmó que Estados Unidos violó el memorando semanas después de firmarlo y que esa violación impidió que arrancaran las negociaciones. Para Teherán, el documento ya estaba sin vigencia antes del vencimiento formal del plazo, y el canciller Abbas Araghchi dijo que el país "todavía no tomó la decisión" de reanudar conversaciones. Funcionarios iraníes fueron más allá y afirmaron que el estrecho "seguirá siendo iraní", según la misma nota de Al Jazeera.
El general Yadollah Javani, subcomandante de la Guardia Revolucionaria, condicionó el fin de las hostilidades al "estricto cumplimiento de los compromisos diplomáticos" por parte de Washington, y sostuvo que el estrecho permanece cerrado hasta que Estados Unidos "ejecute íntegramente las obligaciones acordadas", reportó teleSUR.
Lo que el memorando prometía
El 17 de junio, Trump y el presidente iraní Masoud Pezeshkian habían firmado en Islamabad un texto de catorce puntos, mediado por Pakistán: fin del bloqueo naval en treinta días, terminación de sanciones, un fondo de reconstrucción de 300.000 millones de dólares y paso seguro sin cargo por Ormuz durante esos mismos 60 días que ahora vencieron.
60 días. Ese fue el plazo que ambos gobiernos se fijaron el 17 de junio, y el mismo que venció el lunes sin que ninguno de los dos lo prorrogara.
La factura ya visible
El tráfico marítimo por Ormuz cayó a una quinta parte de lo habitual y la nafta se encareció en Estados Unidos, de acuerdo con los datos que ya circulaban antes del vencimiento del plazo. Irán y Omán avanzan, mientras tanto, en un esquema propio de paso marítimo por el estrecho, al margen del que reclama Washington, según Al Jazeera.
El vencimiento formal cambia poco en los hechos: ambos gobiernos se acusaban de violar el memorando semanas antes de que el plazo se cumpliera. Lo que queda es la pregunta que ninguno respondió todavía, quién da el primer paso para reabrir un canal por el que pasa una porción central del petróleo mundial.

