Hombres armados no identificados emboscaron el lunes 24 de agosto una patrulla de la Misión de las Naciones Unidas en Sudán del Sur (UNMISS) que se dirigía a la localidad de Pajut, en el estado de Jonglei, en el este del país. Dos cascos azules de origen etíope murieron en el ataque.
Otras siete personas resultaron heridas:
- Tres cascos azules.
- Dos agentes del Servicio Nacional de Policía de Sudán del Sur.
- Dos integrantes del personal civil de la misión.
UNMISS desplegó una Fuerza de Reacción Rápida para asegurar la zona y sostener la respuesta de emergencia, y pidió una investigación pronta sobre el ataque.
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Es la cifra de cascos azules muertos en actos hostiles en Sudán del Sur desde el 1 de enero de este año, de acuerdo con el portavoz de la ONU, Stéphane Dujarric. El ataque del lunes eleva ese conteo en dos.
El secretario general de la ONU, António Guterres, condenó la emboscada. La jefa de UNMISS, Anita Kiki Gbeho, también la condenó y calificó de inaceptable un ataque contra personal que trabaja en apoyo de la paz en el país, según la misión. UNMISS advirtió además que un ataque contra su personal puede constituir un crimen de guerra bajo el derecho internacional, y reclamó que el hecho se esclarezca con una investigación exhaustiva.
UNMISS se estableció el 8 de julio de 2011 por resolución del Consejo de Seguridad, tras la independencia de Sudán del Sur, con el mandato de proteger a la población civil. La guerra civil que estalló en diciembre de 2013 dejó un saldo estimado de 400.000 muertos, y el Acuerdo Revitalizado de 2018 buscó cerrarla con un gobierno de transición que sigue en pie. Un alto funcionario de la ONU advirtió este año ante el Consejo de Seguridad que el estancamiento político alimenta una violencia creciente en el país y pone a la misión bajo una presión cada vez mayor. Hasta el cierre de esta nota, ningún grupo se había atribuido la emboscada del lunes.
